Cuando publicamos una rutina por zonas de potencia, una playlist por BPM o un plan de ocho semanas, hay decisiones que tomamos de antemano y conviene decirlas. No todos pedalean con el mismo equipo ni con el mismo tiempo disponible, y esas diferencias cambian bastante cómo se lee una sesión.
Zonas y potencia
Las zonas que verás en las rutinas están expresadas como porcentaje de tu FTP, no en vatios absolutos. Si no tenés potenciómetro, podés seguir la sesión por sensación percibida y cadencia: los bloques están descritos con ambas referencias para que no dependas de un solo dato.
Cadencia y BPM
Los valores de cadencia son rangos, no consignas cerradas. Las playlists por BPM acompañan el ritmo del bloque, pero no reemplazan tu percepción del esfuerzo. Si un tema te saca de la zona, cambialo: la música es soporte, no una regla.
Duración y nivel
Las sesiones de 30, 45 y 60 minutos comparten estructura, no intensidad. Los planes de ocho semanas asumen que podés entrenar entre tres y cuatro veces por semana; si tenés menos días, reducí el volumen antes que la frecuencia de los bloques de umbral.
Capturas y comparaciones
Cuando compartís una captura de tu sesión en la comunidad, asumimos que los datos vienen de un sensor calibrado en ese momento. Las comparaciones entre lecturas de distintos rodillos o potenciómetros son orientativas: sirven para ver tendencia, no para declarar un ganador.
Nada de esto es una excusa para no empezar. Es el marco para que la próxima vez que te subas a la bici fija sepas qué estás midiendo y por qué.