Cycle Your Face Off

Pedaleamos en casa, no improvisamos

Cycle Your Face Off nació de una costumbre simple: subir a la bici fija después del trabajo, cuando la ciudad ya no invita a salir a la calle. Empezamos compartiendo capturas de relojes de potencia entre pocos, comparando resistencias y cadencias en un grupo de mensajes. Con el tiempo esas charlas se volvieron rutinas escritas, playlists armadas por BPM y planes de ocho semanas para quienes disponen de media hora, no de una tarde entera.

Lo que se ve cuando la sesión ya está armada

Estas son capturas reales de sesiones que quedaron guardadas en la comunidad. No son gráficos de laboratorio: son rodillos en departamentos, bicis fijas frente a una pared con humedad y relojes de potencia que a veces marcan cualquier cosa. Las publicamos con la estructura que usó cada persona, la cadencia que sostuvo y el ajuste que tuvo que hacer a mitad de camino.

Cycle Your Face Off mission

Umbral de 3x8 en rodillo, patio de Juana Koslay

Martina pedalea a las siete de la mañana antes del calor. Su captura muestra tres bloques de ocho minutos con recuperación de cuatro, cadencia entre 92 y 98 rpm y una caída de potencia en el último bloque que ella misma marcó como "cansancio, no sensor". La subimos tal cual porque el ajuste que hizo después -bajar la resistencia un punto en el tercer bloque- es exactamente el tipo de decisión que este proyecto quiere mostrar.

Cycle Your Face Off mission

Playlist de 45 minutos armada por BPM

Rodrigo organiza los temas según los bloques, no según el ánimo. Calentamiento entre 82 y 88 rpm, dos picos de 100 y una vuelta a la calma que baja de a poco. La captura del reloj confirma que la cadencia siguió la música casi sin correcciones manuales.

Cycle Your Face Off mission

Calibración antes de una sesión de 60 minutos

Antes de arrancar, puesta a cero, batería revisada y temperatura anotada. La captura compara dos sesiones con la misma rutina y muestra por qué los datos sirven solo si el sensor está en condiciones. Un desvío de veinte vatios cambia toda la zona.

Cycle Your Face Off mission

Rincón de pedaleo en un monoambiente

No hace falta un cuarto entero. La bici fija contra la ventana, una toalla, el ventilador apuntando al torso y el celular a la altura de la mirada. La rutina de treinta minutos entra completa antes de que el ambiente se ponga pesado.

Cycle Your Face Off mission

Mantenimiento de transmisión entre semanas

Cadena limpia, tensión revisada y piñón sin residuo. La captura es de una bici fija que ya lleva tres años de uso y sigue respondiendo igual. Sin este paso, cualquier plan por zonas se vuelve ruido.

Si querés sumar tu captura, la revisamos con la misma lupa: qué bloque costó, dónde cayó la cadencia y qué cambiarías la próxima vez. Escribinos y la publicamos con tu contexto.

Por qué existe Cycle Your Face Off

Empezamos como un grupo de ciclistas urbanos que, entre semana, solo tenían tiempo para pedalear en casa. El rodillo estaba ahí, la bici fija también, pero cada sesión terminaba siendo un rato de pedaleo sin rumbo: subir la resistencia a ojo, aguantar hasta que el reloj marcara treinta minutos y bajar sin saber qué había pasado. Nos faltaba estructura, y sobre todo nos faltaba criterio para armar una sesión útil cuando el tiempo es corto.

Este proyecto nació de esa incomodidad. Publicamos rutinas por zonas de potencia, bloques de intervalos y sugerencias de cadencia para sesiones de 30, 45 y 60 minutos, con playlists ordenadas por BPM para que la música acompañe el esfuerzo en lugar de taparlo. También escribimos sobre lo que suele quedar afuera de las guías: cómo calibrar un sensor de potencia antes de confiar en sus datos, cómo mantener la transmisión de una bici que casi no sale a la calle, cómo armar un rincón de pedaleo en un departamento chico. La idea es que quien pedalea en casa deje de improvisar y pueda sostener un plan de ocho semanas sin depender de la motivación del día.

Lo que nos importa es simple: que cada sesión tenga un objetivo claro, que los datos que registrás sean confiables y que puedas comparar resistencias y ajustar rutinas según tu nivel real, no según lo que dice una tabla genérica. Los lectores comparten capturas de sus relojes, discuten zonas, corrigen cadencias. De ahí salen muchas de las guías que publicamos.

Ocho semanas de pedaleo, contadas sin adornos

Desde el primer rodillo armado en un pasillo hasta las sesiones por zonas que hoy compartimos cada semana. Estos son los momentos que marcaron cómo entrenamos y por qué seguimos publicando rutinas abiertas.

  1. 2019

    Un rodillo en el living y una libreta

    Empezamos anotando cadencia y sensación de esfuerzo en un cuaderno, porque no había presupuesto para un medidor de potencia. Esas primeras planillas a mano son el origen de las rutinas por bloques que publicamos hoy.

  2. 2021

    Las playlists por BPM dejaron de ser un experimento

    Después de probar decenas de listas en sesiones de 30, 45 y 60 minutos, quedó claro que la música ordena la cadencia mejor que cualquier recordatorio. Armamos las primeras guías con cortes cada cuatro minutos y las compartimos con el grupo.

  3. 2023

    La comunidad empezó a subir capturas

    Los lectores mandaron fotos de sus relojes de potencia, compararon resistencias y ajustaron las rutinas a su nivel. Ese ida y vuelta nos obligó a escribir guías de calibración de sensores y mantenimiento de la transmisión que antes no existían.

  4. 2025

    Planes de progresión de ocho semanas

    Cerramos el círculo con planes pensados para gente con poco tiempo: tres sesiones semanales, bloques de umbral medidos y una estructura clara para dejar de improvisar sobre la bici fija.

De una bici fija en un pasillo a una comunidad que pedalea junta

Cycle Your Face Off empezó como un cuaderno de sesiones. Alguien pedaleaba en un rodillo frente a la ventana, anotaba cadencia y sensación percibida, y compartía las capturas con dos o tres conocidos que hacían lo mismo en sus casas. No había plan ni marca: había una pregunta repetida, cómo dejar de improvisar cada vez que uno se sube a la bici.

  1. El primer año: armar rutinas que se pudieran repetir

    La prioridad fue ordenar el ruido. En lugar de acumular videos sueltos, empezamos a escribir bloques por zonas de potencia con cadencia objetivo y tiempos claros. Sesiones de 30, 45 y 60 minutos, pensadas para quien entrena después del trabajo y no quiere perder media hora decidiendo qué hacer. Ese formato quedó como base de todo lo que vino después.

  2. Sumar música y datos al mismo entrenamiento

    Las playlists por BPM aparecieron por necesidad: si el bloque pide 100 rpm, la música tiene que acompañar y no romper el ritmo a mitad de intervalo. En paralelo empezamos a documentar la calibración de sensores y el mantenimiento de la transmisión, porque un dato mal medido arruina cualquier plan por zonas. De ahí salieron las guías que hoy usa la comunidad.

  3. La comunidad como corrector de las rutinas

    Los lectores empezaron a mandar capturas de sus relojes de potencia, a comparar resistencias entre rodillos distintos y a pedir ajustes según su nivel. Varias rutinas se reescribieron después de esas devoluciones: bloques más cortos para quien recién arranca, progresiones de ocho semanas para quien tiene poco tiempo entre semana. La estructura dejó de ser nuestra y pasó a ser de todos.

  4. Hacia dónde vamos

    El objetivo sigue siendo el mismo que al principio: que quien pedalea en casa tenga una sesión clara antes de subirse a la bici. Vamos a seguir publicando rutinas por zonas, guías de armado del rincón de pedaleo y planes de progresión, con la misma idea de fondo, menos improvisación y más estructura. Si querés ver cómo se traduce esto en la práctica, podés revisar el método o escribirnos desde contacto.

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